La bofetada final

El desplome de la individualidad

Luego de la evidencia recopilada, articulada y expuesta por los visionarios del siglo pasado, el hombre, como identidad, como símbolo de autonomía y libre albedrío ha dejado de existir.

El barro y el aliento que lo forman como ser pensante, con cuerpo y mente amalgamados, no es una exclusividad en el universo biológico, sino un sustrato bioenergético indiferenciado, un pozo común de bullente vida manifestándose.

Los deseos desbocados son más fuertes que cualquier análisis

Los deseos desbocados son más fuertes que cualquier análisis

Sus acciones y deducciones, no tan solo vienen modeladas durante el camino común y adaptativo de las especies, a fuerza de cambios involuntarios tanto fuera, en el ambiente, como dentro, en el código genético, sino que también están siendo forzadas por la estructura socio económica de la época.

El materialismo histórico determina la cultura de las personas

El materialismo histórico determina la cultura de las personas

Las características del individuo, su aparente libertad de acción y su atribuida responsabilidad, encuentran también escollos al comprender la naturaleza de un mundo inconciente que asoma como consecuencia de movimientos ajenos a su voluntad.

Así es como el mono adaptado, protozoario cargado de accesorios “para hacer más fácil la vida”, responderá culturalmente a las presiones sociales del momento y se inflamará de esos deseos inmersos e impresos en el colectivo psicológico de la especie.

El cuarto revés a la “idea” o sensanción de ser “yo”, sensación de “parte” o “porción separada y libre del resto”, se desprende del análisis integracionista que habilita incluso la sensación de ser “parte” como un rasgo de lo inseparable.

La física cuántica ha dejado en el aire los conceptos de espacio y tiempo, cuando se descubre que son estos recursos de la mente para entender y moverse dentro de una naturaleza impartita, sin vacíos ni llenos.

Conciencia y energía son manifestaciones de lo mismo

Conciencia y energía son manifestaciones de lo mismo

Descubrimientos como la relatividad de Einstein, principios y “realidades” tales como la dualidad onda-partícula, la constante de incertidumbre y el efecto observador, ponen de manifiesto que la existencia humana está inflada a partir de sensaciones de un mismo SER que nunca se extiende en espacio y tiempo sino que tan sólo se comprende o imagina mediante lecturas y modelos provisionales.

Estos modelos que ordenan el sistema lógico a partir de sus elementos hechos de lecturas y faltas de lecturas. La información a medias no es información genuina porque le faltan datos.

Esos modelos lógicos parcialmente ciertos y parcialmente falsos se inmediatizan ante la conciencia, plasmandose en la sensación de todo lo perceptible a falta del sentimiento único del amor y la adimensionalidad.

No es el “yo” que parece haber en uno mismo el que piensa, el que parece vivir, el que está.

¿No es esta la más grande de las bofetadas al orgullo humano, a su defensa de la identidad?

Cuando se vive se tiene la sensación de ser libre

Cuando se vive se tiene la sensación de ser libre

Es hora que sepamos que no somos lo que alcanzamos a ver, que no hay multiplicidad ni diversidad más allá de una lectura parcial. Porque una lectura absloluta es instantánea, sin tiempo y es la certeza que siente el amor del Ser sanbiéndose UNO, sin doblajes.

3 respuestas a La bofetada final

  1. Pingback: Las 3 bofetadas al orgullo humano « Integracionismo Daniel Stack

  2. erwin dijo:

    muy interesante!!! los cuatro golpes que recibió el hombre “centro” en estos puntos planteados, realmente se desmoronan las sensaciones del “yo” es apasionante, de ver como cuatro vertientes arrojan agua de razón!! y… entender que vienen del mismo río de información !es mas impresionante!. Es la integracion de la que hablas en la página!! felicidades!! muy bueno!!

    • danielstack dijo:

      La identificación y encarnación de un estado de conciencia con lo que ALCANZA A PERCIBIR, le da aspecto de soberbio e ignorante, pero el cada uno no existe, es la cáscara, lo que asoma del iceberg, esa lectura incompleta es así mismo tan rica como exótica, tan imposible es como real parece…

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