Capítulo XV El contagio compulsivo del bostezo

De Plazoleta, el barrio fantasma Cap. XV. Daniel Stack

XV

El contagio compulsivo del bostezo

(Breve resumen de la obra)

El trabajo original fue galardonado con el Premio Teclado de Oro en La Academia de sicología Psiconet y se convirtió en materia de eruditos en su versión lunfarda traducida por “Tango Guevara”, representante único del folklore rioplatense en su género.

La irritabilidad que producen algunos chirridos, la sed que nos inunda a la sola mención de la palabra beber, la rápida propagación sicológica del bostezo y otros muchos síntomas de sugestión colectiva apuntan a una dependencia inconsciente que tenemos unos con respecto a otros.

La interrupción de un concierto de flautas ocasionada adrede por un público chupador de limón y los tres goles en contra que eliminaron a Plazoleta del Mundial, son, sin duda, consecuencia de presiones inmateriales que fuerzan, por superioridad numérica, sugestiva o inconsciente, el resultado final.

No podemos negar que estas epidemias momentáneas y mentales se vuelven más interesantes cuando tocan de cerca los intereses de sus manipuladores.

Se dice que en el Gran Tribunal del CIP, casi una docena de abogados fueron víctimas de manipulación mental de gran influencia y dos jueces, que se comprobó aceptaban sobornos y permitían la hipnosis en la Corte durante la sesión, fueron devueltos al instante del embrionazo y por poco los llevan al Laboratorio de Cuerpos Vivos para experimentar con ellos a cráneo despejado.

Esta ciencia, maniobrada por expertos en conducta poblacional, acarrea al enriquecimiento súbito e ilícito de sus usuarios más directos, los mismos manipuladores.

-Convencer a multitudes de cosas inverosímiles es la ardua y única tarea que desempeñan nuestros políticos –agregaban los más radicales descreídos de nuestro núcleo anarco.

-Son profesionales del embuste; sus mentiras y ardides quedan para siempre impunes guarecidas en la inexistencia de un contrato legal, entre el pueblo y el gobernante que asume. Nada ni nadie puede obligar al presidente para que éste cumpla sus promesas preelectorales –arremetía a su vez Ruben Carrell –esta falsa democracia es una estafa pública.

La explotación más profana de estos nexos invisibles, a los que el autor llama hipervínculos, no se ha hecho esperar entre nosotros. De hecho la estrategia que usó Laboratorios Soma S.A para sacar de circulación a la competencia y distribuir su producto inerte, anodimina, despertó indignación en todos los estratos de nuestra sociedad.

-¡Metieron mensajes subliminales en Plazoleta! –se encargó el propio Rubio de destapar la olla –los colaron bien disimuladitos en el sermón que dio esta mañana Monseñor Boriánn.

Al parecer luego de la lectura de rigor, en apariencia un inocente comentario bíblico, los feligreses que habían asistido a la ceremonia dominical no pudieron resistirse en procurarse y consumir cantidades exorbitantes de este placebo inocuo sintetizado por Farmacias Clonoxis.

-De esta forma quedó demostrado que la adicciones más porfiadas son las psicológicas y no las farmacológicas como se pensaba –explicó Lerena a sus discípulos –el consumo inconsciente de estímulos mentales bien puede acarrear la despersonalización.

-¿Qué van a proponer ahora? ¿Penalizar el consumo de propaganda ilegal no declarada? –Preguntaron los rebeldes de Carrell.

-Al consumidor no, al traficante –sentenció el honorable juez Melchor –los que juegan con el pensamiento de los demás, a sabiendas… ¡Estos son los criminales!

Pero está propiedad o debilidad en el ejercicio de la voluntad y estados de ánimo, no la desconocían los eruditos romanos que, ya en el siglo I d. de C, aconsejaban enviar “dormilones” a los discursos de sus adversarios políticos para aburrir al gentío. Plañideras, payasos, incitadores, no son más que copias de esos pequeños seres que habitan en el interior del ego.

¿Si no cómo es que reaccionamos ante sus estímulos?

Existen receptores dentro de nosotros mismos que acusan una reacción, respondemos ante determinados móviles, somos colonias psíquicas organizadas sobre leyes quebrantables y más o menos estables. El universo que observamos está sujeto a esas nociones relativas y perfectamente objetables.

Los imperativos morales propician la creación de pozos de fobias, traumas, anhelos y delirios comunales; formas vivas, larváticas, algunas de ellas brutales y tan repudiadas que se hacen imprescindibles para sus víctimas.

Tal fenómeno asoló a la respetada vecindad de “Viudas de las posguerra” donde, a partir de un 24 de diciembre, cada Noche Buena, el Increíble Hulk elige, por lo menos, cinco ancianas para violarlas salvajemente.

Esa energía, de las llamadas buenas o malas pasiones, plasma mundos invisibles ante nuestros escrutinios miopes, los llamados universos paralelos.

Algunos seres, sin embargo, llegan a corporizarse y son reconocidos como incubos, súcubos, gnomos, espíritus traviesos, demonios, elementales y hasta fetiches rompepelotas, agrandados, sagaces y mirones, voyeuristas, morbosos y desvergonzados. Así crece y se alimenta el fenómeno. Así también el turismo se intensificó, en la vecindad de las “Viudas de la posguerra”; la llamada a esta atracción fatal surtió efecto.

Se produjo un movimiento escandaloso de población, en su mayoría mujeres maduras y hombres homosexuales, y lejos de extenuarse, el sádico Increíble Hulk, aumentó la violencia y el número de violaciones por día, por minuto, por segundo.

-¿Somete a hombres también? –Preguntó la opinión pública impresionada y, la Gacetilla, se atrevió a publicar el testimonio de un cartero.

“Fue luego de entregar una encomienda a la viuda de un desaparecido en acción, en la calle 12. Salió mimetizado entre los altos setos, se elevó sobre los ligustros y no me dio tiempo a saltar a la bicicleta para huir, esa bestia ya me había derribado sobre el césped. Luego me destrozó con esa enorme cosa verde”.

Hasta hace poco nadie dudaba de la existencia de estos personajes. Ayer iban y venían de aquí para allá. Presentes en los mitos del animismo y en religiones arcaicas como el politeísmo primitivo, escondidos en la leyenda, deambulan por los circuitos de la conciencia histórica.

Hoy tenemos otros fantasmas, algunos linderos a la histeria tales como la anorexia provocada por el miedo a la venganza de los alimentos o la dislexia inconscientemente autoprovocada al querer descifrar la cuenta telefónica, el balance mensual o el resultado del clásico, cuando este es negativo, claro.

Sin embargo, la misma diversidad de disciplinas y nuevos conceptos con que este siglo empezó su carrera, ha fomentado paradójicamente, una inmensa ignorancia: el desconocimiento generalizado de los hipervínculos.

-Cuando piso la tierra siento que estoy siendo un agente atmosférico –explicaba Ale Ale a nuestro conglomerado de Integracionistas ¿Qué quería decir?

-No habla solo de un cambio en la topografía del terreno –aclaró Lerena –se refiere incluso a las mínimas, aunque siempre presentes, fuerzas de interacción entre los cuerpos celestes y la propia masa del hombre.

La huella honda de su pisada es cataclismo en el micro hábitat, es un terremoto para la microbiología del suelo, pero tampoco es indiferente en la actividad de las estrellas lejanas ni en el paso de las glaciaciones.

Omitir dicho organicismo es como tener seis pares de manos y ningún tipo de cerebro ¿De qué sirven las ciencias desmembradas? El estudio sistemático de estos hipervínculos es el cometido de este volumen donde finalmente se asocian magia y ciencia, seguridades y vacilaciones”.

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