Libres de la religión (Parte II)


 Viene de Libres de las religiones (Parte I)

santo pontifice

Definiendo el concepto

Hemos venido hablando de religión y ha faltado, cosa grave, ponernos de acuerdo en lo que la palabra “religión” significa. Se sabe que no hay un consenso para definir este término ya que abarca un conjunto muy amplio de cuestiones relacionadas como tradiciones, mitos, viejas culturas, credos, liturgias, instituciones, salmos, experiencias místicas, sagradas escrituras, estados de consciencia…

Se suele, sin embargo, vincular con lo sagrado y con un modelo teórico que pretende hacer eco con lo que se siente, con lo que sobrecoge el alma y hasta con una senda obligada para encontrar la salvación.

Entenderemos por religión aquí aquellos modelos que crean en un solo Dios, una creación divina del mundo y del hombre, una desobediencia, un castigo y un camino de salvación antes del juicio final.

No abarcaremos, en este breve ensayo, las visiones politeístas, ni dualistas y, dejaremos para otra ocasión, la mirada sobre el budismo, taoísmo y hasta el mismo hinduismo, que difieren en muchos puntos de las religiones monoteístas propiamente dichas.

Pasando el orden del medio millón de seguidores, un modelo de salvación, es ya una religión. Mientras no alcance ese número se considerará como una secta y no como una religión oficial. Se conoce que las religiones que más personas reúnen son el Cristianismo y el Islam.

Actualmente hay en el mundo más de 2300 millones de cristianos, es un número muy importante, la tercera parte de la humanidad.

Los cristianos, empero, están divididos, aunque su profeta es el mismo, discrepan luego en la forma de rendirle culto, en la interpretación del mensaje y en la estructura de pastoral.

Le sigue en número con 1800 millones la fe islámica que se rige por El Corán, las enseñanzas de Mahoma y su prédica ubicada temporalmente en el año 622, en la ciudad sagrada de La Meca.

Aun así, la religión judía, con un número notablemente menor de adeptos, es la fuente inspiradora de la cristiandad y del propio Islam, mucho más viejo que el Nuevo,  el Antiguo Testamento, es reconocido por musulmanes y cristianos, libro conocido también como La Torá.

Aun después de definir con bastante precisión el concepto “religión”, al que se refiere este texto, cuya etimología alude a reunir o “religar” al hombre con su naturaleza divina, se puede decir que una creencia arreligiosa o indiferente a la idea de Dios (ateísmo) puede ser también un factor alienante y condicionante, porque cierra las puertas, al individuo, a una revisión honesta y objetiva del significado de la existencia humana y de si hay o no una finalidad de ser.

Pero…sabe alguien cómo es Dios

Muchos prefieren negar toda idea trascendente. Arremeter contra cualquier ente que no sea palpable y verificable por medio de los sentidos.

Se observa entonces un fanatismo ateo, muchas veces ofuscado y provocado por un antagonismo radical contra toda mención del espíritu, tal vez reflejo del trauma que la ceñida moral religiosa y la hipocresía social tienden a dejar en cualquier alma débil, resentida y desorientada.

No estaría demás investigar a partir de qué momento la fe religiosa emanada de las Sagradas Escrituras empiezan a convertirse en un legado infeliz, obsoleto y peligroso, un “arma de destrucción masiva” en el universo del saber y en el verbo amar.

Debe decirse entonces, en primer lugar, que las tradiciones judías hebraicas, son base de estas religiones porque son también las manifestaciones más antiguas de la historia.

Esta suerte de mitos, anécdotas, oraciones y reglamentos forman un grueso cultural gestado en la gnosis “abrahamica”, una religión monoteísta que empieza con Abraham, que salió de la ciudad sumeria de Ur.

Los sumerios fueron los primeros pueblos sedentarios, los que dieron el puntapié inicial a la historia y que se asentaron, hace más de 10 000 años en la Mesopotamia, esa tierra fértil situada entre el Éufrates y el Tigris.

Por esta razón, la visión monoteísta fue un progreso frente a los modelos politeístas que, desde la perspectiva racional, presentan un déficit lógico:

Los dioses inmortales y competitivos descritos en las mitologías precedentes al monoteísmo pierden vigor y autoridad. Es porque era el momento de buscar “La causa primera”.

Si ayer el monoteismo religioso fue un salto evolutivo hoy es una carga heredada y “pegajosa” cuya consecuencia es la latencia de un primitivismo estéril amparada en el tramposo recurso de la democracia.

Coincidiendo, parcialmente, con Augusto Comte en su Teoría de los Tres Estados, este trabajo entiende que la conciencia religiosa de la humanidad resulta superada por la filosofía y por la ciencia.

La cosmovisión bíblica, por más que hayan millones de rezagados enrolados en ella, ya es historia y lo valioso de sus aportes sigue vigente en los modelos más modernos que se tomaron “a pecho” esta cuestión del autoconocimiento y del sondeo de la naturaleza.

No es necesario, ni viene a cuento, mencionar aquí de las atrocidades, las guerras, los genocidios y masacres llevados a cabo por fervientes adoradores de Yavéh, Alá, Jesucristo…se espera que los hombres fallen pero no así la Iglesia, la religión, su cuerpo argumentativo, su prédica…

…Pero es ese mismo e “infalible” cuerpo de supuestos el que falla, la base, los prejuicios, las “cosas” que se deben creer para ser de esta o aquella religión….eso es lo que hay demostrar está errado. Hacia ahí vamos. Es el momento de que que el “homo religiosus” asista a la evolución de las religiones.

La imagen es una cortesía de RNW

Acerca de INTEGRACIONISMO

Trabajo en mi pasión, la búsqueda de soluciones y de respuestas. Cuando estas preocupaciones son profundas. Las llamamos metafísica. Cuando hay que inventar una solución práctica, me gusta la ciencia
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3 respuestas a Libres de la religión (Parte II)

  1. Marcela Ndlr dijo:

    me lo compartí en face Dani =)

    • danielstack dijo:

      Qué bueno!! Sabes que me encantas que leas y compartas los textos, así abrimos el debate, y hallamos la fuerza de las coincidencias…me encanta tu arte, sobre todo porque trasmite esa sinestésica percepción del bloque

  2. Pingback: Libres de la religión (Parte I) « Integracionismo Daniel Stack

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