Nuestra ascensión rokefelleriana


Camisetas de importación

Cuento breve, Daniel Stack

La verdad es que cuando adquirimos aquellas toneladas de camisetas a tan bajo precio nos pareció un milagro. Nacidos y criados en la tradición del milagro o de la trampa, al no ver más que futuras ganancias en este negocio, supusimos que algún santo se había equivocado enviándonos su gracia divina.

– Sigue sin gustarme la cara del gringo con sombrero -Dejó manifiesta, por tercera vez, su desconfianza la mujer de Ramos.

– No importa la cara – Cortó el marido- ¿Qué podemos perder?

Creo que en ese momento todos, los cuatro socios de Ramos, pensamos lo mismo: ¿Era posible que Ramos no supiera que lo mejor era dejar a la esposa en la casa en ocasiones como ésta?

La cosa era bastante simple. Cuando una camiseta corriente se vende a un precio jamás inferior a los 20, éstas magníficas camisetas anatómicas, metalizadas y semitransparentes las podríamos poner en manos de la gente a 5 ganando, pese a todo, poco más de 4 por cada unidad.

No era que a ninguno de nosotros nos importara demasiado vestir a los pobres sino que habían muchos pobres y la mayoría de ellos ya no podían comprar las que costaban 20.

-Esa fuerte razón, la extrema pobreza que rodea el centro urbano y llega hasta el río -Había explicado acertadamente  Einsen – Será la clave de nuestro éxito. Esto también porque son prendas modernísimas a precios de risa ¿Quién no tiene 5 para estar a la moda?

– Venderlas a 8 es también un buen precio -Señalé – Y podremos contar con 3 más por cada camiseta vendida.

-Buen punto -Asintió Einsen y, casi de inmediato, Makree y el inversor extranjero que habíamos contactado por internet, se sumaron a la idea con repetidos movimientos de cabeza.
-No me parecería descabellado pagar 25 o 30 por una prenda tan sofisticada -Reflexionó en voz alta el Dr. Bertinati.

Mientras decía estas palabras todos nos acercamos a él que, agachado sobre una de las prendas sacadas del montón, parecía haber hallado un nuevo atributo en la camiseta observada. Fue su primera intervención en el tema y esto atrajo la curiosidad del resto.

-Ahora van a darme la razón. La ropa está hecha con una fibra elástica que se adhiere al cuerpo ajustándose al tamaño del que la lleva puesta, por eso no están ordenadas en tamaños como las comunes -Dijo triunfalmente el científico.

Era verdad, la remera cobreada que analizaba el Dr. Bertinati se había ajustado a su mano como un guante. Las prendas parecían tocadas por la magia de una vida propia.

A continuación, como resultado del último descubrimiento, lo recuerdo con cierta molestia, se planteó casi en forma unánime ofrecerlas a 16, el doble de lo que yo había sugerido.

– Sepan disculpar mi insistencia, pero conviene sacarlas rápido-Me atreví a decir- Son muchas y un precio de 8 nos garantiza un negocio dinámico, explosivo, con dinero circulando No debemos olvidar que, al fin de cuentas, pagamos menos de 1 por cada unidad,.

-¿Pero cuánto quieren ganar Uds? ¿Son asaltantes? -Volvió a meterse la esposa. Ramos pareció ignorar el comentario, pero un gesto de Einsen lo obligó a disculparse.

-Nosotros debemos marcharnos, dejamos los niños solos…Si nos perdonan…

Finalmente decidimos ofrecer a 8 cada camiseta a los mayoristas y a 12 en los comercios en general. La oferta al menudeo sería entonces, respetando la última proposición , a 16 cada una, precio- consumidor final.

El viernes teníamos ya tantos pedidos que, aunque se trataba de un porcentaje ínfimo del stock total, podíamos considerarnos los nuevos ricos de la ciudad. Pero el sábado de noche, Ramos nos citó en el depósito, alarmadísimo.

-Mi esposa descubrió un problema -Dijo al momento que estuvimos todos, haciendo un gesto para que lo siguiéramos y así mostrarnos lo que había surgido. Lo seguimos entre cajas y cajas de camisetas, por pasillos laberínticos y oscurecidos por los bultos, doblando aquí y allá, hasta llegar a un cuartito iluminado donde Magda nos esperaba. Se veía ciertamente deseable, cosa que me sorprendió. Casi como una vedet, con el busto muy ceñido y las formas exaltadas, en tonos brillantes y exóticos como los de un pavo real, la esposa de Ramos se plantó ante nosotros.

-No podemos vender esto, si te colocas una camiseta encima de otra se te pegan tanto que no salen. Tras lo dicho empezó a luchar para sacarse la camiseta que llevaba puesta. Era evidente que tenía otra, de nuestras anatómicas, bajo la que llevaba y que intentaba demostrarnos una desventaja del producto.

-!Escúchame mujer de Ramos¡-Explotó Einsen de repente -Somos, soy, eres millonaria gracias a estas benditas prendas de vestir. Hemos firmado contratos. Seremos mil, cinco mil, no sé bien, pero muchas veces más ricos todavía cuando terminemos de vender todo lo que hay aquí. Al decirlo barrió con la vista el espacio y las cajas de cartón parecieron vibrar con el brillo de sus ojos.

Einsen tenía toda la razón. La porfiada Magda no era capaz de ver el notable cambio en su propia apariencia, las inconcebibles ventajas estéticas que esta ropa suponía para la gente y, sobre todo, las enormes ganancias que estábamos recaudando con ella.

-Una criatura podría morir asfixiada, quizá sea ropa contaminada con radiactividad, es todo muy sospechoso…-La mujer estaba desvariando y empezaba a gritar, desesperada.

-¡Calla! -Ordenó Ramos, aunque sus ojos suplicaban. Ella no paraba. Dijo algo de ir a la policía.

El inversor cruzó una mirada terrible con Einsen, el Dr. Bertinati me pasó un trapo mojado. Reconocí el olor del cloroformo. Siempre fui de la idea de dejar a la mujer por fuera en estas operaciones.

Lo de Magdalena fue un accidente lamentable. Cuando la dormimos y metimos dentro de una de las cajas ignorábamos que cientos de camisetas le provocarían la muerte por falta de aire. Nos fue realmente difícil despegarle todas esas magníficas camisetas del cuerpo.

-Les hablaré de los atributos de nuestro producto textil -Se propuso Bertinati darnos una clase al señor  Makree y a mí.

-Sí -Contestamos a dúo -Quiero saber más

-Pues atiendan. Las camisetas Son anatómicas, se ajustan al tamaño, por lo que no se venden por talle.

-Interesante particularidad -Se atrevió a decir Gustavo Makree, nuestro socio capitalista, que era ahora un verdadero magnate acriollado.

-A esto se le suma que las pueden usar hombres, mujeres y niños indistintamente y hasta compartirla, son multigeneracionales -Prosiguió el perito.

-¿De qué materiales hablamos? -Quise saber. Bertinati ignoró mi pregunta y terminó su exposición diciendo.

-Se pueden poner por el reverso, no tienen costuras, ni adelante ni atrás, son ventiladas y elastizadas, reversibles y de un solo tono, aunque con efectos caleidoscópicos. Son únicas, más allá de que nosotros tengamos millones.

-Nadie más las tiene – Pronuncié estas palabras con la misma sensación de “milagro divino” que me invadió al principio, cuando nos ganamos la simpatía del tipo ese, el del sombrero.

Como les digo, son prendas originales y aunque se vendieran en 100 sigo pensando que estarían baratas. Son de lujo; sin embargo, insisto en que no conviene subirles el precio; lo que nos sirve es vender como hasta ahora, a camionadas, forzosamente venderlas todas este verano ya que las cajas siguen llegando.

Todavía pagamos 0,90  por cada camiseta al misterioso tipo del sombrero. Por respeto a la difunta Magdalena y para evitar inconvenientes legales hemos agregado, en las indicaciones impresas en el plasma del tejido, la condición de no usar más de una prenda anatómica al mismo tiempo.

Nuestra empresa compite con los más fuertes del mundo. Estamos introduciendo las prendas en África, en el Caribe y planeamos entrar en Brasil y la India en cuanto empiece el verano.

Un supuesto químico físico se volvió loco y estuvo difamando nuestras camisetas. Dijo, en un medio de prensa chino, que la tela de las camisetas anatómicas occidentales eran un tejido de fibras ópticas conectadas, una red de chips muy sofisticada y ligada a un cerebro electrónico remoto. Esto, decía el “chiflado”, servía para espiar y comandar sobre los quehaceres y la voluntad de las poblaciones que se unían a esta moda.

La noticia pasó al canal árabe y de ahí a Rusia, luego se filtro a América. Las ventas bajaron un poco con el alboroto pero, sálveme Dios de sentir cualquier satisfacción en este aspecto, el alborotador murió en unos de esos tontos episodios de balas perdidas. Las ventas crecieron hasta el mismo cielo.

Hoy voy al culto a agradecer. Creo en los milagros y en los sacrificios que menciona el Evangelio. Hoy voy a pedir por unas gorritas elegantes que se peguen al cerebro de sus huéspedes y les sugieran nuevas adquisiciones.

-¿Has escuchado hablar de las gafas anatómicas? Ves el mundo al revés y… no te olvides de la camiseta que se lleva ahora, vibra cuando te enamoras.

Acerca de INTEGRACIONISMO

Trabajo en mi pasión, la búsqueda de soluciones y de respuestas. Cuando estas preocupaciones son profundas. Las llamamos metafísica. Cuando hay que inventar una solución práctica, me gusta la ciencia
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