Noche de tormenta


Noche de tormenta y sueño

(2 de mayo del 2013)

“Esperando a Gaia entre reflexiones cuando la tormenta la urgía a nacer”

Llueve ahora ¿Cuántas veces habré escuchado caer el agua desde el cielo? ¿Cuántos otros oídos la habrán sentido ya en sus techos de chapa? ¿O desde las grutas habitadas, las cavernas…cuántos sintieron ya un trueno como éste retumbando en la conciencia?

No se puede saber, podríamos formar poblaciones enteras con esos testigos pensativos, no sabríamos el número pero seguro que más temprano que tarde encontraríamos un nexo indisociable entre lo que aquellos expectantes seres sintieron, muy dentro de su pecho, y lo que creo revivir yo esta noche de tormenta.

Un yo pasado y formado en otras lluvias y otras noches llenas de húmeda espera se asoma a las ventanas, en ocasiones ciegas de noche y por momentos encandiladas por los flashes rabiosos de un horizonte extraño y ametrallador. La garúa regresa, tamborilea sus dedos infatigables sobre el techo y la gente duerme.

¿Dónde ha sido el tiempo? ¿Cuándo se llenó de significado el renglón de nuestras vidas? ¿Por qué suponemos que habrá otras lluvias y otros momentos, otras gentes y otros truenos? ¿Y el que sueña en sueños, está o no está? Los otros no están ni yo tampoco.

Se puede palpar el sueño de los demás que se resbala entre las gotitas de agua, el letargo de los que se rinden ante la hipnótica y centellante noche es un velo que desciende en leve caída, como acariciando la idea de prescindir del cuerpo. Me seduce así la arrullante fantasía de saber las respuestas en el sueño, evadiendo la ignorancia que me aprieta el alma en la vigilia, rebuscando atrás de los párpados la entrada hacia el Ser verdadero que anima mi teatro, mi escenario, mi “no yo”, mi personaje mientras estoy despierto.

Pasó el primero de mayo, los vecinos duermen, ya no están sus asados, sus brindis, sus momentáneas risas, el mundo se olvidó ya de este día. También olvidaremos el mañana cuando pase, el mañana ya se durmió junto al ayer. Mi familia duerme, será la próxima función, la aventura de Dios, la increíble hinchazón de la semilla divina, la nueva jornada. Ellas se alejan providencialmente de la falsa idea de existir, de ser en verdad tales, porque sospechan ser más.

Mientras tanto, solo ruidos circunstanciales. Nada ocurre, ni siquiera llueva ahora, hay una sensación de alguna cosa, como cuando se está por recordar algo que al final no viene. Algunos ruidos de motor lejano me llegan, destemplados, como desde hace doscientos años, no quiero más que dormir escuchando esos ecos de fábrica, de ajetreo, de turnos y de triste geografía social, para ir desaciéndolos con la trituradora conciencia de mi olvido, deshaciendo la rutina de los obreros y quemando la ambición del dueño de la maquinita que duerme despierto junto a su capital.

Acerca de INTEGRACIONISMO

Trabajo en mi pasión, la búsqueda de soluciones y de respuestas. Cuando estas preocupaciones son profundas. Las llamamos metafísica. Cuando hay que inventar una solución práctica, me gusta la ciencia
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