El fin del mundo


Los fanáticos del Fin del Mundo

Resumen y matriz

En estas líneas resumo algunas nuevas lecturas hasta el final del año 2012. Garabateo algunos esbozos de lo que ha venido trayendo, a la conciencia, como en un deja vu, lo que ya o estaba o podía estar en la matriz, una matriz, ciertamente muy diferente a la repulsiva The Matrix con cerebros conectado a un software simulador de realidad, un útero lógico o metafísico donde casan lo que es y lo que se observa.

¿Cómo sería la matriz? ¿Cuál podrá ser entonces el néctar que asoma a la punta de este tiempo?

La primera cuestión pregunta sobre el Ser inamovible. Del mar al que se llega siguiendo el curso de cualquier río hasta sus últimas conclusiones hemos venido conociendo, presintiendo, sobre todo intuyendo, a lo largo de toda la página integracionista, la esencia adimensional, atemporal y aespacial, del Ser que, sin embargo, puede producir la sensación de desarrollo o discurso de cualquier fenómeno.

Entre los bocetos que traeré al texto, bocetos mentales y pensamientos abstractos de lo que se alcanza a ver, las caricaturas colectivas que han aparecido son divertidas y terroríficas, se ha dejado oler un rancio aroma a Medioevo, las neurosis apocalípticas, que pocos se dan cuenta son los escalofríos de una fiebre de cambio, que es el reclamo inconsciente de una masa castigada, de un planeta hostigado y socavado por la ambición suicida del que no ve.

La vida aparece como una broma de mal gusto, como una sorpresa inesperada, como el bostezo del hastío, como la flecha nunca disparada. Han pasado tantas cosas y no ha pasado nada.

Los fanáticos del fin del mundo, los temerosos que se agarran del manto de cualquier santo, los alienados, los hay de todos,  pero siempre habrá gente conmovida en sus cimientos, que cree escuchar esa o aquella música, ese mandato, esa súplica, ese silencio…que hace eco en su dolor, en su miseria, que le tira desde adentro, como látigo de los remordimientos…¿Pero es verdad? Estos desfiles de infelices que se sienten pecadores, que llanamente necesitan ser culpables o, buscadores de responsables directos, jueces miopes de un efecto dominó, verdugos necios que solo alcanzan a juzgar la última ficha.

Las religiones cosechan, en estos tiempos de ignorancia y superstición, engordan, rebosantes veremos sus alcancías. Los medios embrutecen al pueblo, lo dejan permeable a la mentira. Vivimos en épocas de miedo, de mitos permitidos, de amuletos, de leyendas urbanas televisivas.

Me atrevo, sin embargo, a contrastar los credos. Así, más fiel que otro creyente del mundo, a un Dios que no cae a la primera ráfaga de viento, uno que no tiene un vaticano dorado, ni el riego de la sangre de los naturales americanos corriendo en forma de destellos sobre la Santa Sede, ni los acordes profundos del órgano de la catedral…Pero tiene, en cambio, plena coherencia, salva los inconvenientes clásicos del límite y se inunda de corazón, de amor, de plena razón.

Contemplamos hoy la madurez de una capitalismo en crisis, un monstruo que empieza a autoflagelarse a fagocitarse. El canibalismo enfermizo que caracteriza al sistema occidental se vuelve, en algún momento, en contra de sí mismo.

Ya hemos usado el ejemplo del rico que tira la basura en el patio del pobre. Como el rico y su familia producen muchos desperdicios, es muy factible que en poco tiempo sus vecinos hayan desaparecido bajo montañas de basura provenientes de la casa del consumidor. Pero, sobre el final, la basura será tanta que atraerá pestes y alimañas, que contaminará también, con sus pútridos olores, y con los tóxicos de la descomposición, la casa de la familia rica.

Esta conclusión es lógica cuando se entiende que todo está conectado y que el perjuicio que ocasiona el uno al otro repercute en todos.

¿Quiénes son los que no entienden?

Los que se creen son independientes, autónomos, propios y mil ridiculeces más, los que parcelan el mundo, los que inventan el juego de la economía y guían las fases del pelotón de fusilamiento. Una ejecución que se lleva a cabo una y otra vez sobre la humilde humanidad de Juan Pueblo.

También al pueblo se le tira con la basura intelectual del sistema, con la peor mentira, con la burda patraña. La temperatura cultural es deficiente, se congelan las ideas junto a las ventanas. Gentes adorando a un “elenco” de contactados, gentes desahuciadas, perdidas, abandonas a la buena de Dios, entre la vorágine de falsas predicaciones, barandas que no sostienen el espíritu, infeliz capricho absurdo que arrastra a los débiles como a las hojas secas el vendaval.

Los fanáticos del fin del mundo hacen ruido tras las colectivas lavadas de cabeza. Esta es otra de tantas esperas fallidas del “Fin del mundo”, que ha dejado su agujero de frustración en el conjunto. La supuesta y mal interpretada profecía maya, la alineación de los cuerpos celestes, la inversión de los polos magnéticos del planeta, la tormenta solar con el flash de rayos gamma, el juicio final y toda esa diversidad de fantasías que se pronosticaban para el 21 de diciembre, de este temido 2012, se ha quedado al desnudo: Ha sido una tontería, superflua visión, patética inmadurez, lamentable realidad que manifiesta la falta de profundidad de nuestra época.

El fin del mundo es un concepto ya obsoleto. Primero porque está muy asociado a las predicciones de algunos libros bíblicos de tipo profético como Daniel, Isaías, el Apocalipsis, del Nuevo Testamento, etc. Por otra parte desconoce la evidente verdad de la transformación en oposición al de final: “Nada se pierde todo se transforma” … Es el principio de conservación que afecta tanto la masa como la energía.

Los findelmundistas ni siquiera atinan a pensar en la imposibilidad del comienzo y el fin, en las dificultades físicas y metafísicas respecto a la posibilidad de la “nada”, los fanáticos solo exteriorizan e interiorizan la necesidad del cambio tergiversada en obsesión del fin.

Ahí se los puede ver arrodillados, sin saberse una estadística entre los desorientados, arraigados al ego, esta vez al peor ego, el ego místico que se supone ya salvado. Envestidos con la peligrosa pasión del mesianismo, un síndrome, hoy por hoy, demasiado repetido, los líderes y sus grupos alzan sus ojos al cielo en busca de prodigios. No podrán, se sabe, ver a Dios en la presencia permanente de todo, sino que solo donde ellos dicen que está, separado del hacer de los demás, un Dios particular que los ha elegido y señalado a ellos sobrevive en su idea fija de destacar, de tener una misión especial, un ansia en la que juega la renuncia con la voluntad de poder.

La semilla

En un contexto de desorden general asoman las aberraciones del sistema y cunden estos ensayos interpretativos. En un mundo que no se preocupa por contestar las preguntas esenciales, que adoctrina a sus jóvenes en la competencia antes que el cooperativismo, donde la guerra y el asesinato recrean los sentidos por las pantallas y se reproducen en la vida real;  un mundo de otra gente que no ofrece garantías a los vivientes. La libertad de cultos protege la ignorancia y avala la discrepancia y el descontrol, los pueblos se siguen dividiendo en función de la supuesta libertad.

La única coincidencia y consenso permitido, en este entorno es el respeto a las normas y la aceptación tácita del sistema de vida que padecemos.

Los grupos empresariales siguen creyendo que son “astutos” compitiendo por las riquezas del mundo y arrasando con millones de seres que componen el tejido indisociable de la Pachamama. Pero no progresan ellos tampoco, los privilegiados hacen pedazos el mundo, el futuro de sus hijos, la comunidad en la que están insertos.

Si a través de un canal como éste llegara el mensaje a los oídos de un Piñera, de una Carlos Slim, de un Bill Gates… de un Ortega, que ceda un par de millones a esta causa, que saque un pelo al gato de su fortuna y se haga conocer como Mecenas de esta idea, que contribuya al integracionismo, para divulgar sus bases y el saneamiento de nuestra sociedad…

Se gastaron millones en preparativos para este fin del mundo, se pierden millones en infraestructuras de templos e iglesias injustificadamente, se han matado por billones en guerras entre los que adoran al profeta de ojos redondos, rasgados, barba y turbante solo barba, etc.

Es momento de armonizar al grueso de la gente, a trabajar en coordinación como un cerebro en coherente misión. Ya podemos sacar la cabeza fuera de la bolsa para tomar cartas en el asunto y decir: He aquí un nuevo mundo.

Vamos, dejemos de enredarnos con los reflejos de la vida, los orígenes del hombre no se deben buscar en el espacio sideral, ni en las huellas del tiempo. Un solo Ser mantiene el bullir de la multiplicación aparente, inflada en el pensamiento.

Vamos a simplificar el caos aparente en el amor y en la unicidad lógica de un todo sin principio ni fin, un vacío potencialmente lleno de imposibles partes en la sensorial percepción de un solo Ser adimensional.

La imagen se agradece a: http://ruthdiezperez.wordpress.com/2011/03/

Acerca de INTEGRACIONISMO

Trabajo en mi pasión, la búsqueda de soluciones y de respuestas. Cuando estas preocupaciones son profundas. Las llamamos metafísica. Cuando hay que inventar una solución práctica, me gusta la ciencia
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Una respuesta a El fin del mundo

  1. Exelente nota! Resonar… mi intuicion me guió hacia aquí❤

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