La parábola de los bomberos


integracionismo

Tres bomberos vivían en el mismo hospedaje y aunque eran amigos tenían diferentes posturas respecto a su profesión.

El menor no creía que fuera importante estudiar los libros y manuales del bombero. Se entrenaba con fogatas de leña, iba a los simulacros, practicaba deportes extremos y se mantenía en forma.

El mayor, por el contrario, despreciaba los conocimientos prácticos, pasaba noches enteras estudiando de la naturaleza del fuego, los materiales combustibles y las múltiples formas de sofocar las llamas.

El tercer bombero se sentía complacido en ambos quehaceres por lo que acompañaba a sus compañeros maravillado, tanto del conocer como del saber de su profesión.

Cierto día estalló un incendio dentro de un cuartel militar y era esta la primera vez que los tres bomberos se hallaron juntos frente a un siniestro de gran porte.

– No dejen que se extienda el fuego hasta las municiones –gritó el comandante, señalando el torreón central de la Plaza de armas.

Dentro del recinto, el bombero joven, sorteó los fragmentos que caían del techo, bajó dos puertas a patadas y se arrastró por el patio interno. Armado de sendas cubetas de agua intentó apagar las tenues llamas que amenazaban el depósito de explosivos y el almacén de combustible.

No sabía, el pobre hombre, que al contacto del agua y el oxígeno, algunos materiales químicos explotan. Ni si quiera encontraron sus restos.

Entre tanto, el veterano, sabía que el traje de amianto lo mantendría a salvo de las llamas, por eso se enfundó en él y, armado de un potente extinguidor, se adentró en la cabina de control para desactivar la electricidad y activar el sistema anti-incendio averiado.

Estaba a punto de conseguir su cometido cuando una explosión dejó al infortunado encerrado, a más de 3 metros de la única ventana. Intentó escalar, pero estaba gordo, resbaló dos veces y se fracturó una pierna. Finalmente hubo otras explosiones y una viga lo inmovilizó dentro de la misma cabina.

El tercer bombero sin embargo, siguió los pasos del más viejo, sabía que ahí era donde había que operar. Antes de la tercera explosión, el valiente, trepó hasta la ventana, por la parte externa de la cabina y, además de neutralizar el fuego desde allí, salvó también a su maltrecho compañero.

Explicación de la parábola de los bomberos

Maravillarse con la vida, como el tercer bombero, es también comprender que no hay otras formas de saber ni de conocer, que siempre se trata de un acercamiento a lo mismo.

Ese acercamiento puede hacerse de distintos ángulos pero será hacia una misma esencia.

Teoría y práctica no fragmentan el conocimiento sino que lo exploran en diferentes profundidades.

El ser integrado es integrador. Sabe y conoce recordando lo que juega haber olvidado. Teoría y práctica son lecturas del único Ser indivisible sobre el único e indivisible Ser.

Acerca de INTEGRACIONISMO

Trabajo en mi pasión, la búsqueda de soluciones y de respuestas. Cuando estas preocupaciones son profundas. Las llamamos metafísica. Cuando hay que inventar una solución práctica, me gusta la ciencia
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2 respuestas a La parábola de los bomberos

  1. Gissel Silva dijo:

    Se complementan…más, sentido común.

  2. ANANDA dijo:

    Buena enseñanza!

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