La mentira del mundo terminado


calle urbana

Calle Luis Batlle Berres, Paysandú, Uruguay

Reflexiones sociales de un integrador:

Frente a la fábrica Norteña, por la calle Luis Batlle Berres, mil veces debí dar un saltito encima de la moto porque una franja sin asfalto cruzaba desde un lado a otro.

El segmento roto no era perfectamente perpendicular sino oblicuo y como la línea tenía unos 30 cm de ancho se trataba de un paralelogramo hundido, con tosca blanca en su lecho y la amenaza constante de romper una de las gomas.

Ya tenía agendada en la mente esta ruptura dentro de la accidentología de las calles sanduceras y, bajar la velocidad por este sitio de permanente tráfico, estaba dentro de las funciones del llamado “piloto automático” que llevamos dentro.

Hace poco tiempo, de regreso a mi hogar, me preparaba para afrontar los riesgos de este paso embovedado entre los altos muros de la fábrica cervecera cuando descubro, con cierta extrañeza, que el bache en cuestión había sido rellenado, cosa que evidentemente es una buena noticia.

Pero lo aprovechable de esta experiencia vino, a mi juicio, después, a propósito de las conclusiones que fui desprendiendo de este hecho, las que me dieron la oportunidad de servirme de un buen ejemplo para explicar la mentira del mundo terminado o “ya hecho”.

La antigua Norteña

Pensé que un niño que en sus primeros días de educación preescolar debiera pasar por este mismo lugar, por la calle Luis Batlle Berres al norte, podría incorporar, aun con más ahínco que yo, ese accidente vial, ese bache diagonal, esa ruptura, al paisaje, a Paysandú al mundo en el que vive. Así cada día camino hacia a la escuela, irá incrementando los detalles de un mundo que parece hecho desde siempre y el bache frente a la Norteña, el peligro para los vehículos y transeúntes parecía una de las tantas realidades inamovibles que habían nacido con el mundo y se daban por instauradas como esa calle, como la escuela y los semáforos de Avenida Salto.

Pero la verdad es muy diferente, la ruptura no siempre estuvo allí, la hicieron seguramente para darle un beneficio a la fábrica, conducirle gas o cableado por debajo de la calle y anexar un poco más sus partes separadas por este tramo de la caminería urbana. Seguramente los dueños del complejo cervecero, AMBEV ahorraron o algo así postergando durante todo ese tiempo el arreglo de lo que rompieron, eso en detrimento de todo el conjunto hasta el punto que incorporamos estos daños a nuestra realidad existencial.

De la misma forma que el niño que cree que ese bache siempre ha estado ahí y forma parte inamovible del paisaje por lo que no se preocupa en saber cómo se hizo, para qué y quienes deben ponerle arreglo, así también los seres humanos nos resignamos a sufrir un sistema que no es una realidad incuestionable, a aceptar los baches sociales de la injusticia y la crueldad, a narcotizarnos con los placebos del consumismo y la apatía social y democrática, creyendo que esto ya es así y no podemos cambiarlo, reclamar y transformar el mundo.

Acerca de INTEGRACIONISMO

Trabajo en mi pasión, la búsqueda de soluciones y de respuestas. Cuando estas preocupaciones son profundas. Las llamamos metafísica. Cuando hay que inventar una solución práctica, me gusta la ciencia
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