Antes del Big Bang


integracionismo bigbang

Introducción

El mundo en que vivimos comienza a tomar nota de sí mismo por medio de sus “ahijados”, los seres aun gestantes que poblamos su corteza, su cáscara vital, lo que es la biósfera, esos metros bajo y sobre la superficie terrestre que constituyen el hábitat natural de las especies y del ser humano.

Rescatando datos de la experiencia personal, grupal y generacional, la cultura se ha ido universalizando, en un saber para todos, cada vez más completo. Se trata entonces de la interpretación científica del universo y de la mirada consciente del propio universo concretada en el hombre.

Es así como aparecen las preguntas del sapiens sapiens, la semilla de la racionalidad lanza sus brotes que asoman la cabeza entre una montaña de incertidumbres en un “tanteo” casi irracional que reclama una experiencia para entender ese desarrollo.

¿Cómo podríamos empezar esta tarea de auto-comprendernos?

¿Cómo empezó, si es que ya situados en el tiempo nos aceptamos, la explicación de lo que hay, de lo que somos?

A la hora de mirar la claridad, saliendo recién del fondo de la caverna platónica, los ojos encandilados verán menos que lo que “veían” dentro de la cueva. Esa ceguera lumínica y paradójica es la que se vive ahora mismo cuando estamos comenzando a acostumbrarnos a la luz de los últimos redescubrimientos y de las coincidencias con la sabiduría antigua.

Llegamos, de esta manera, a la percepción del desarrollo, el concepto de proceso que evoluciona “poseído” por el espíritu del tiempo. Surge aquí la necesidad de comprender y ordenar los sucesos en acontecimientos anteriores, presentes o posteriores. En este rumbo se han plateado preguntas universales como la que siguen:

¿Cómo y cuándo empezó a existir el universo?

¿Cuándo y cómo será su final?

Estos problemas se han estado exponiendo desde hace mucho tiempo. Probablemente desde que hubo conciencia del propio nacimiento, vida y muerte, el pensador, se ha visto tentado de hacer una analogía similar con la duración del cosmos.

Pero, si el universo es todo lo que hay…
¿Qué había antes del universo?

Antes de la ciencia moderna

Vale la pena observar que la capacidad reflexiva, de autoanálisis o revisión de lo que se está pensando es lo que le da, al hombre moderno, la definición de saber que sabe o pensar sobre el pensamiento: sapiens sapiens. Por eso, aunque tardíamente, en el siglo XVII, surgió el método científico como una forma de resucitar la capacidad pensante de los antiguos griegos.

Salía la humanidad del oscuro Medioevo, de las teocracias y explicaciones geocéntricas del cosmos.

Antes de esto se entendía todo desde la lectura bíblica. El principio era “La creación” descrita en “Génesis” y el fin, el cielo o el infierno al final de los tiempos que se podía leer a lo largo de la dispersa escatología bíblica.

Pero antes de que la ciencia llegara a este tipo de preguntas ya se las habían hecho los antiguos filósofos, los teólogos y algunos de ellos incluso creyeron contestar estas incógnitas.

Platón creía que el Mundo de las Ideas era el principio eterno del que emanaban las sombras, el Mundo de las Ideas era inalterable, no merece mudanzas porque todo ahí es perfecto como lo era o lo fue el alma de los hombres.

Así que el principio de todas las cosas era la ceguera del ser pensante y lector de la realidad. El hecho de estar de espaldas a la verdad entretenidos con las sombras permite la diversidad de lo que aparece, su aparente imperfección y dinámica hacia la perfección: la evolución propiamente dicha.

El fin del hombre en este trance de verdad y apariencia puede ser reconocer su esencia perfecta y girar los ojos a la verdad última donde están todos los modelos perfectos de las cosas que imperfectas aparecen, reflejos, sombras, burdas imitaciones de lo sublime.

Hoy, la profundización de la investigación científica va aproximando más y más estos mundos aparentemente opuestos, aunque son en realidad inversos. Pero pocos pueden entender y vincular a la vida diaria estos conocimientos de la nueva ciencia excepto los que “convierten” los mismos en la tecnología como ciencia aplicada y condicionada por el mercado.

¿Qué pasa con el hombre cuando atisba a salir de la caverna?

Citamos nuevamente el “encandilamiento”. Ahora profundizamos en esta cuestión para decir cómo entendería esto la mirada integracionista.

Los rastros de no ver lo que la luz “enseña” se perciben como sombras cortando la verdad (Indivisa) de lo que Es. De esta manera, se manifiesta la danza de los opuestos (que genera la sensación de multiplicidad), lo que Heráclito llamó “El devenir”, el eterno conflicto de los contrarios, el fruto de los sentidos.

¿Qué es el tiempo?

La inseparable relación entre la percepción del tiempo y la conciencia da por hecho que la experiencia es temporal o el tiempo es experimentable por el ser vivo. La secuencia es un ritmo de lectura de lo que pasa donde también hay una no lectura de lo que no se entiende.

Cuando le preguntaron a San Agustín qué había antes de que Dios creara el mundo el filósofo contestó que no había tiempo, porque el tiempo era una propiedad del mundo.

No tan lejano a Platón ni a San Agustín, en lo que a su pensamiento se refiere, Inmanuel Kant explica, en plena Ilustración, que el espacio y el tiempo no están fuera del cerebro sino que dentro.

Sir Eddington, en su ensayo, “La flecha del tiempo” menciona la dirección de pasado a futuro como una propiedad del tiempo físico al que estamos acostumbrados. Esa dirección estaría claramente definida por la segunda ley de la termodinámica y la expansión del universo.

Básicamente sabemos que vamos hacia el futuro porque todo se hace caótico, tiende al desorden y porque todo se expande separándose la materia y energía de un centro primordial.

La cuestión es que hasta pasado el año 1900, es decir hasta la exposición propuesta por Albert Einstein, nadie había pensado que el tiempo podía correr a distintas velocidades y menos aun que eso dependiera de la velocidad del observador (estado cinético) Se creía que el ritmo de evolución del tiempo era siempre igual, inalterable, en cualquier lado para cualquier ser. Se pensaba en un transcurso de tiempo absoluto.

Debe recordarse que en todos los experimentos de física clásica, es decir, las leyes de Newton y su modelo mecanicista, el tiempo es una variable independiente:

“Por ejemplo en el concepto clásico de velocidad, el tiempo no va a modificar su ritmo en el reloj mientras que sí serán dependientes las distancias, etc. Un automóvil hará más o menos kilómetros en una hora según su velocidad” pero siempre demorará una hora en una hora.

Pero sea como sea, el ser temporal parece extenderse en una línea cronológica hacia adelante que no retrocede, condición también llamada irreversibilidad del tiempo, de los acontecimientos, expresada así mismo en la misma ley de entropía:

No se pueden obtener los elementos intactos luego de hacer un omelette (tortilla de huevos, jamón y queso)

Vale decir entonces que en el universo conocido y, donde se cumplen las leyes de la física, se percibe el paso del tiempo como el movimiento de las cosas, su complicación (mayor complejidad) y su desorden, respecto al estado inicial.

El Big Bang

Integracionismo física

Respecto a la expansión del universo, que crece en todas direcciones alejándose de un supuesto centro universal, es a Edwin Hubble a quien debemos el hallazgo, que estudiando la luz de las estrellas para conocer su composición química notó el llamado corrimiento al rojo en las estrellas de diversas galaxias, es decir que las galaxias se alejaban de la Vía Láctea cada vez más rápido.

En realidad todas las galaxias se alejaban entre sí, como si una fuerza centrífuga las hiciera escapar de un punto ya lejano ahora a miles de años luz de donde estamos.

Eso sumado al descubrimiento de una temperatura universal 3 grados por encima del cero absoluto, conocida como radiación de fondo (Hallazgo de Wilson y Penzias), determinó una edad de 15 mil millones de años para nuestro universo perceptible.

¿Cómo y de dónde salió todo lo que hay incluso el espacio y el tiempo?

En el principio estaba toda la masa y energía del universo plegada en un punto inexplicable para la ciencia, una especie de agujero negro súper denso y más pequeño que un protón. Todo lo que hay, lo que hubo y habrá, el rollo de acontecimientos, objetos, sujetos y transformaciones de los mismos estaría comprimido en ese punto.

Por razones desconocidas y, en términos científicos, imposibles de conocer desde la perspectiva experimental, el infinitésimo huevo cósmico explotó y dio lugar al tiempo y a la permanente “creación” de espacio mediante la expansión de la energía liberada.

La conclusión científica se contenta con explicar este fenómeno ahondando sólo hasta donde se conservan las leyes de la física actual: Nada puede saberse del antes de la explosión salvo que nada conocido podía haber ahí.

Las leyes de la física empiezan a tallar aquí cuando existe un espacio tiempo donde éstas pueden desenvolverse. En otros escenarios, como lo son los agujeros negros, no hay respuestas porque simplemente fallan allí todas las referencias que se conocen y no hay leyes de la física para predecir lo que ocurre.

Pero si bien, en un sentido lineal del tiempo, podemos decir que el hombre ya conoce la edad del universo físico, las propiedades de las partículas elementales que poblaron el espacio millones de años después, en virtud del enfriamiento y la condensación, el accionar de las 4 fuerzas fundamentales y todo lo que sigue, quedaron muchas preguntas fuera de su alcance:

¿Qué había antes del tiempo?

¿Qué y por qué explotó?

¿Habrá un fin del universo?

¿Qué rol cumple el lector de este fenómeno?

¿Hay una finalidad o una meta para el gran espíritu universal?

La interpretación integracionista

El origen de todas las cosas ha sido una de las inquietudes claves que el integracionismo, como visión evolucionada, ha resuelto sin contradecir al camino metódico y empírico de la época.

Resumiendo lo anterior diremos que, haciendo una lectura retrospectiva e invirtiendo el desarrollo de las galaxias para saber cómo era el universo primitivo, se ha llegado a la conclusión de que el universo es un préstamo de la fuerza de gravedad, la más fundamental de las fuerzas, y la expansión se entiende ya como la expresión de ese préstamo del Ser al “Parece ser”, la unidad última se multiplica en la diversidad espaciotemporal, en la policromía de las formas de estar y pensar, de ver y entender.

Si bien hay una autor y fundador del integracionismo, la idea madre viene avanzando a impulsos, históricamente, porque se sirve de cuestiones pensadas muchas veces antes y descubrimientos hechos por otros investigadores, como se puede observar en este trabajo. Además, se debe recordar que hasta la ciencia de hoy reconoce un determinismo absoluto, sellado en el momento de “la Gran explosión”, por lo tanto las ideas, igual que las entidades platónicas, están siempre, ajenas al tiempo, implícitas en el huevo cósmico.

Un antecedente de la conclusión integracionista se narra en la anécdota agustina cuando le preguntaron al santo sobre la creación.


Es verdad que Dios creó el cielo y la tierra pero éstos ya existían en la mente de Dios

Cuando la gravedad se cobra el préstamo, lo que sucede es un colapso del espacio tiempo en un no- espaciotiempo, es decir que la realidad observable se apretuja en la desaparición de sí en todos sus aspectos. Deja de ser perceptible la materia.

Eso es lo que sucede en un agujero negro. Cuando la masa de una estrella es lo suficientemente grande como para colapsarse al haber consumido su combustible, se convierte en un agujero negro que amenaza engullir gravitacionalmente toda la masa que esté a su alcance. Hasta la luz queda presa allí.

¿Qué es lo único que no caería en estas deformaciones caníbales del espacio-tiempo?

Lo que no tiene masa, las partículas virtuales, las energéticas, las más parecidas a un pensamiento que a una cosa: la idea.

La visión integracionista comprende que la idea no sale de la materia sino que “inventa” la materia. La idea no ocupa espacio y va y viene en el tiempo burlándose de la segunda ley de la termodinámica y de la expansión del universo material.

El descubrimiento de este fenómeno de los agujeros negros y el efecto de la gravedad extrema le ayudó a Penrose en su modelo explicativo del origen: El Big Bang o la Gran explosión.

Al contrario que el fenómeno agujero negro, que aparece o “desaparece” tras la implosión de un astro, el universo había salido tras la explosión de un campo gravitatorio sin espaciotiempo donde estaba contenido el abecedario cósmico para sus distintas lecturas.

Es en este vacío potencial inmaterial donde está toda la información necesaria.

La información no ocupa espacio ni se restringe al tiempo sino que es el lector quien concebirá tales nociones durante su lectura. La vida no improvisa su itinerario, es la interpretación de la mente lectora la que improvisa su modelo del mundo. De esta mente o conciencia lectora se desprende la colección o conjunto que llama universo. Pero al haber muchas mentes se deduce que la conciencia se ha multiplicado como las cosas o se multiplica mediante los aparentes vacíos en su lectura.

Esta dislexia enriquecedora permite al Ser una auto lectura deficiente pero enmendada con el ingenio propio de toda mente brillante. Cada enmienda pretende sustituir la falta de un dato, de una letra, de un símbolo, por lo que la lectura total será una hipótesis.

La trascripción, la impresión, la concreción de esa hipótesis colectiva da como resultado un universo aceptado por la comunidad y en una medida más grosera, esta hipótesis elaborada por la evolución de las especies es el fruto de los sentidos, en el caso del universo humano.

En este punto empezamos a vincular el aspecto no físico del universo presente con su esencia última. En el mundo cotidiano el concepto que tenemos de las cosas da consistencia a esas cosas. El universo asoma como un gran pensamiento o una idea multiplicada en cada receptor y diversificada en su forma de entenderlo. Pero…

¿Quién es el que piensa? Seguiremos escribiendo al respecto.

La imagenes es cortesía de

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Acerca de INTEGRACIONISMO

Trabajo en mi pasión, la búsqueda de soluciones y de respuestas. Cuando estas preocupaciones son profundas. Las llamamos metafísica. Cuando hay que inventar una solución práctica, me gusta la ciencia
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