La mujer de temperamento


Una veta de inspiración que persiste luego de las celebraciones del día de la madre ha desencadenado una serie de eventos, de reflexiones y recuerdos…

Y también a propósito del llamado eterno femino que es un tema que da para rato….y el alma de la femeneidad, cosa que a los pensadores del pasado y los que en el presente prendemos los motores, de vez en cuando, nos hacen valorizar y enamorarnos una vez más de la mujer universal.

Por fuera queda, ipso facto, toda pancarta sexista, sectarista, hostil, de machismos, femenismos, radicalismos axacerbados del resentimiento o del abuso irracional. No queremo flechas como no sean flechazos, un juego de aproximación del uno al otro omnipresente en la naturaleza.

Concientes hoy de que el respeto social y la ternura viene asociado a la mujer, a la madre, a la capacidad productora de la tierra matriz, no se puede menos que entender las diferencias entre los sexos como excusas para la compensación, para la negociación espiritual de la felicidad.

Pero no se presenta, este pacto, como una “transacción” momentánea en la libertad del intercambio de intereses sino que tiene múltiples entradas de satisfacción, como lo implica la relación de pareja, por dar un ejemplo modelo de la asociación heterosexual como una sociedad más que como una guerra entre competidores.

La presencia de los polos hace posible el salto hasta un tercero en la dialéctica de la vida orgánica, de las ideas y de la historia universal. Hacerse conciente de esta corriente que involucra los intereses de la especie y aun más, de algo que aun no alcanzamos a percibir desde el agujerito donde estamos enterrados.

Ese pozo, son los condicionantes naturales, necesarios, pero analizables desde la misma estructura: época en que se nace, idioma que se aprende, lugar en la sociedad de acuerdo al nivel económico de gasto mensual per cápita, en una familia, educación a la que se puede acceder. En este sentido la visión de la mujer, en la sociedad va cambiando hacia el significado de la mujer desde una mirada más conciente, más conocedora de las relaciones y los vínculos entre los seres que aparecen como desconectados pero que nunca lo están.

Las fibras del hombre se conmueven ante la expresión femenina, sus rasgos son lo que el instinto, la razón y la sociedad coinciden en indicarle como “su media naranja”. La mujer, la madre, en todos los casos es, en el mundo de las cosas, de los sujetos y objetos, de las relaciones humanas, una pauta de la unidad, síbolo de la procedencia única, de la casa en la que vivimos.

La excelsa lógica a la que, con cierta asiduidad y facilidad accede el hombre, reclama una conciencia de lo femenino, una moderación del sistema dominante machista hacia la sabiduría intuitiva de la mujer y de lo que amamos de ella: Lo impredecible que se hace la aparición de sus aciertos y la ternura de su compañia imprescindible.

Mujer, sorprendente, impulsiva, apaciguadora, seductora, jugada, paciente, amante, protectora, compasiva…cáliz receptor de la semilla que premias con tus placeres la magia de saberse vivo en la mañana incierta de un tiempo escondido entre grises nubes…atrás de ellas, la vida es un arcoiris tras otro, indescriptibles rayos de soñada imaginación, ahí y aquí hay un vestido, un seno que amamanta, unos ojos de pestaña larga, los labios que te traen la calma….

Hombres que hemos acariciado la tierra, el fértil capullo de esa entrada al cielo por la salida de incendios, que es un atajo a la conciencia del Uno, al paraiso terrenal, a la piedra filosofal y divina. Toda bondad, todo deleite sea ya en la solución de una operación matemática o en la cuerda fina, de oro puro, que rompe el cristal del sentimiento con una melodía, con un par de versos sin adorno, con la manera justa de decirlo, contigo cuando atiendes mis atónitas palabras….

Acerca de INTEGRACIONISMO

Trabajo en mi pasión, la búsqueda de soluciones y de respuestas. Cuando estas preocupaciones son profundas. Las llamamos metafísica. Cuando hay que inventar una solución práctica, me gusta la ciencia
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