La muerte. Parte 2


Lea primero: Sobre la muerte, parte 1

He leído el artículo sobre la muerte y me ha parecido muy interesante pero me he quedado pensando en algunas cosas y sobre todo en…

– ¿…saber si después de haber cuestionado algunas ideas previas de la muerte, algunos mitos y tabúes, se podía tentar alguna explicación más convincente de lo que es la muerte?

– Sí, eso mismo, me dije…tal vez por fin podamos acercarnos a dilucidar este misterio.

– Recuerdas que la teoría de la reencarnación presentaba un problema práctico: La falta de almas para muchos cuerpos nacientes cada minuto…

-Sí, y el problema metafísico: El absurdo de una evolución de lo imperfecto a lo perfecto

– Exacto. Por otro lado tenemos el escepticismo científico respecto a la continuación de la personalidad tras la muerte.

– Sí, me gustó mucho y recuerdo claramente la exposición científica. Parece razonable dudar de la existencia del alma.

– Siendo que dudan de que exista el alma es lógico que no acepten la sobrevivencia del alma con respecto al cuerpo.

– Pero… ¿A qué le llaman alma?

– Una psiquis que perdura luego del deceso. Contenedora de una interpretación del mundo y de sí, en donde anida su identidad.

– Eso se entiende, el alma una continuidad de la personalidad. Algo que llamamos nuestra identidad

– ¿Lo que llamamos el “Parece ser” y el “yo” ?

– Sí, aunque este “Parece ser” no está solo. Dentro de él está implícito el aparente vacío. El “Parece ser” está liado a un “Parece no ser” que en realidad es una “Parece no haber”.

– Perdón, necesito… este último párrafo un poco más desarrollado, más desenrrollado…

– Recordemos que definimos las cosas por los espacios donde parecen haber terminado, donde parece “no haber nada” o “parece no haber más de una misma cosa ” pues veremos que la realidad, la cosa, los objetos, están formados por sus bordes.

– Sí, eso lo vimos en la apreciación del vacío (vacío relativo), el que no está verdaderamente vacío pero que parece estarlo, ya que se encuentra lleno de “algo” imperceptible a los sentidos del ser humano.

– Pues hay también bordes en el tiempo de esta representación que llamamos el mundo humano. Bordes temporales que solo se alimentan del alcance limitado o de los bordes del alcance de la conciencia.

– ¿Cómo sería este borde existencial?

– La muerte significa, para la mente o conciencia ordinaria, un límite en varios aspectos.

– Claro, un límite a la propia vida y a la libertad humana de seguir viviendo.

– Sobre todo un límite gonoseológico (del conocimiento) donde el científico se abisma en la arracionalidad, tras no enteder para qué toda esta simetría de leyes a las que ha venido llegando.

– Sí, el científico clásico cae en el absurdo casi exclusivo del existencialista ¿Por qué la física cuántica va a equivocarse menos?

– Lo que pasa es que la física moderna viene encontrando rastros no físicos en la materia y en toda entidad manifiesta.

– ¿Cabe plantear alguna hipótesis?

– Sí, eso creo. Todo misterio merece ser resuelto y es una gran oportunidad de abrir el paso a una mirada cabal de la cuestión de la muerte.

– No se que decir…

– Empecemos por admitir una verdad en la visión científica: no tiene sentido una continuidad de la identidad sin el cuerpo ya que éste es el que alimenta la noción del “yo”.

– Bien.

– Por otro lado también aceptemos que los espiritualistas y metafísicos no están errados cuando reclaman una razón de vivir y una explicación de lo que pasa con el ordenamiento mental de una persona al morir.

-También los lógicos deberían revisar la imposibilidad de la parte y su habilitación como una “sensación de parte”.

– Más aun, un metafísico puede exigir la conservación de todo lo que aparece, la presencia de lo que está siempre está, no le puede faltar jamás al Ser, que en ese sentido tiene los atributos de perfeción de Dios.

– Entoces, no hay vida después de la muerte ni se deja de estar, como sensación de estar…. un tanto paradójico.

– En absoluto. El individuo “se aparece” dentro de un contexto común, un programa en el que están involucradas todas las personas: El llamado inconsciente colectivo sirve de base al individual. Pero, en esta amalgama de relaciones y sensaciones, la conciencia personal tiene una vibración determinada y constante en la lira cósmica.

– Ni la ciencia acepta que haya una conservación del individuo ni la metafísca se permite excluir su manifestación como algo siempre contenido en Dios, del Todo, del Ser para siempre y ajeno al tiempo impreso.

– ¿Entonces?

– En el momento de morir toda la energía acumulada mediante las conclusiones de la experiencia personal (la filosofía de vida y creencias) se utiliza en aportar al mundo y colpasar el tiempo y volver hacia atrás, hacer desaparecer la existencia total del individuo y…

– ¿Retroceder el tiemo hasta el mismo nacimiento?

-Exacto, este retroceso va borrando el tiempo. Su reconstrucción no es repetición de la vida sino novedad siempre, ya que no hay noticia de que esto pasara. En realidad nunca pasó.

– Ah, por eso los moribundos dicen recorrer toda su vida, entonces esto…¿Es eterno?

– No hay tiempo, la eternidad dijimos que es un concepto atrapado en la idea de tiempo.

– Entonces la muerte no es la muerte, la eternidad no existe y la vida es única pero jamás termina.

– En tanto existe la sensación de vida existirá también la sensación de muerte. Inherente a cada polo coexiste el polo opuesto aunque la unidad, en un orden más profundo, ahce desaparecer la dualidad en una razón perfecta y sin finalidades.

– Tengo la sensación de que es cierto.

Para los que querían la letra de “La balada del Diablo y la Muerte” de ” La renga”:

Estaba el diablo mal parado
en la esquina de mi barrio
ahí donde dobla el viento y se cruzan los atajos,
al lado de él estaba la muerte con una botella en la mano;
me miraban de reojo y se reían por lo bajo
y yo que esperaba no sé a quién,
al otro lado de la calle del otoño,
una noche de bufanda que me encontro desvelado
entre dientes oí a la muerte que decia así:
-“cuántas veces se habrá escapado
como laucha por tirante,
y esta noche que no cuesta nada
nisiquiera fatigarme
podemos llevarnos un cordero con sólo cruzar la calle”.
yo me escondí tras la niebla y miré al infinito
a ver si llegaba ese que nunca iba a venir,
estaba el diablo mal parado
en la esquina de mi barrio
al lado de él estaba la muerte con una botella en la mano.
Y temblando como una hoja
me crucé para encararlos y les dije
me parece que esta vez me dejaron bien plantado,
les pedí fuego y del bolsillo saqué una rama pá convidarlos
y bajo un árbol del otoño nos quedamos chamuyando,
me contaron de sus vidas
sus triunfos y sus fracasos,
de que el mundo andaba loco y hasta el cielo fue comprado
y mas miedo que ellos 2 me daba el propio ser humano
y quizas yo no esperaba a nadie y entre las risas del aquelarre
el diablo y la muerte se me fueron amigando
ahí donde dobla y el viento y se cruzan los atajos,
ahí donde brinda la vida,
en la esquina de mi barrio.

Acerca de INTEGRACIONISMO

Trabajo en mi pasión, la búsqueda de soluciones y de respuestas. Cuando estas preocupaciones son profundas. Las llamamos metafísica. Cuando hay que inventar una solución práctica, me gusta la ciencia
Esta entrada fue publicada en diálogos esclarecedores, Integracionismo. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La muerte. Parte 2

  1. Pingback: Sobre la muerte. Parte 1 « Integracionismo Daniel Stack

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s