La ruptura con la apariencia


Si observamos, con especial atención, el progresivo aumento de las dimensiones aceptadas en un cuerpo real (largo, ancho, alto y la dimensión temporal), descubriremos algo sorprendente y es lo que parecer ser una paradoja, una contradicción: La impensada riqueza de lo que no tiene dimensión pero de igual forma está.

Contrariamente a la suposición de que algo es más rico cuanto más dimensiones tenga, el incremento de nuevas dimensiones lleva un camino inverso a esta suposición si se presta atención a este razonamiento:

• Euclides imaginó el punto como un “ser” sin dimensión alguna cuya sucesión formaría la línea, el “ser” unidimensional que solo tiene longitud y al que se le puede añadir el largo por el camino de suma de líneas. Se usa el metro, km, milla, cm, etc. para medir esta dimensión.

• La geometría clásica explica el área como resultado de la intersección, cruce o encuentro de líneas con diferentes direcciones. De esta manera surge, en la geometría del espacio, la superficie, un ser bidimensional que contiene el concepto del punto y la línea, al parecer, pero no llega al universo del espacio tridimensional.

• Cuando dos planos o más se cierran terminan por formar un “ser” más cercano a lo que vemos de ordinario porque de hecho no existe en la naturaleza ninguna realidad verdaderamente lineal o un “ser” que solo es área desprovista de volumen.

• Finalmente el tiempo resultó estar involucrado en toda expresión o manifestación física, porque de hecho todo objeto sucede en el espacio y en el tiempo.

Se comprende así, que el incremento de nuevas dimensiones como una aniquilación de cada dimensión inventada para realizar una tarea provisional.

Comprender que la línea y lo lineal desaparece en la superioridad lógica de la superficie y que ésta pierde consistencia en el volumen, nos advierte, en oposición a la Teoría de las cuerdas y sus dimensiones adicionales, que la explicación no se debe al descubrimiento de nuevas dimensiones superpuestas sino a la aniquilación de tal concepto ya que todo se estaría derivando de una esencia adimensional, como la del punto solo la existencia que nunca ha salido de él sino que tan solo imagina tal exilio.

De no poder llegar a percibir directamente tal verdad, se disgregan otras parciales y subjetivas “realidades” que son aparentemente mensurables dentro de un marco de referencia provisional.

Así como la línea proyectada de una posición a otra genera la superficie y la superficie desplazada hacia otra trae volumen, así también estos entes tridimensionales que han abolido ya la realidad del ser lineal y del área, como abstractos incompletos, se proyectan ocupando y arrastrando comunes nociones de espacio-tiempo.

Cuando espacio tiempo se proyectan, las nociones de espacio y tiempo, ahora aglutinadas en uno solo fenómeno dejan atrás, como obsoletas, las magnitudes espaciales y temporales en una realidad ya inescrutable, el ser en simultáneo, la desaparición total de la materia y de la ralentización de la conciencia.

El simultáneo adimensional, como una idea hiper-densa no desarrollada sino contenida, es la matriz de todo desarrollo aparente.

Acerca de INTEGRACIONISMO

Trabajo en mi pasión, la búsqueda de soluciones y de respuestas. Cuando estas preocupaciones son profundas. Las llamamos metafísica. Cuando hay que inventar una solución práctica, me gusta la ciencia
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