Lenguaje, mérito y comunicación


El emisor en la comunicación

“Eso que dice rasca, y rasca muy bien, pero rasca donde no pica” (1)

Poder expresar “las cosas” con claridad va a aumentar las posibilidades de una buena comunicación (2) . Porque si bien, hay muchos elementos comprometidos en el “acto comunicativo ” (3) , asegurar el óptimo funcionamiento de uno de ellos garantiza un problema menos.

El emisor es el punto de partida para la comunicación dentro de un contexto (4) que puede ser una lectura en un autobús donde el receptor es un pasajero más. Pero puede tratarse de una charla casual en el supermercado o una información, como esta, dejada en una página de internet.

La importancia del rol protagonizado por el emisor, que es el que habla o escribe, resulta de los siguientes puntos:
• El emisor selecciona el tema de la conversación. Es decir que será quien determine el referente (5) de la comunicación.
• También el emisor elegirá el canal (6) que más le apetezca aunque condicionado por las circunstancias y los objetivos de su necesidad comunicativa.
• El propio mensaje (7) es lo que textualmente expresa el emisor por lo que está sujeto al mismo.
• También es responsabilidad del emisor el código (7) que utilice.

Un rol lleno de responsabilidades

“Sean los orientales tan ilustrados como valientes” (8)

Dimensionamos entonces el papel activo del emisor en el acto comunicativo de manera que observamos al receptor como un elemento pasivo que tan sólo le queda evaluar la “bomba informativa” echando mano de su cultura y de su conocimiento personal del tema.

Saber escribir y decir correctamente lo que se pretende está significando tener, en primer lugar, un pensamiento claro, una idea definida que se entiende y ordena antes de salir; así y sólo así, podrá intentarse luego elegir las palabras indicadas, las que mejor expliquen lo que se quiere decir.

Aprender a expresarse lo más correctamente posible debería ser una necesidad natural, un deseo que armoniza con la esperanza de entendernos cada vez más. La lógica imbatible de este estímulo anida en la propia naturaleza de la expresión. En efecto, la información es lo que es siempre y cuando exista la posibilidad de que pueda ser leída.

La flecha que tira el emisor contiene una propuesta, busca un blanco, lleva una dirección vectorial hacia un “escucha” y trae una intención que necesita una recepción que justifique el movimiento. Por esta misma razón de dependencia que el emisor tiene del receptor es que hay un esfuerzo por una parte de entender y por la otra de “hacerse entender”.

Aquí es donde cobra importancia la cuestión de la capacidad y el esmero en el emisor, el escritor, el redactor, el orador, el profesor, el ponente a la hora de comunicarse con la otra parte, sea esta otra persona o un público masivo, como es el caso de las páginas en formato digital (9).

Se sabe que en los diálogos informales abundan las imprecisiones y los supuestos. Se ha dicho que más del 90% de lo que aseguramos son falacias y no admiten revisión lógica. Por otro lado sabemos que los malos entendidos en las familias, en los ámbitos de interacción social e incluso como motivo de fricciones internacionales, tienen origen muchas veces en “el mal uso de la lengua”, cuando “a posteriori” se suele decir “nunca quise decir eso”.

Expresarse bien para expresarse de verdad

 

Expresarse y desear ser comprendido debería ser una misma cosa.

¿A quién podría gustarle comprobar que nadie he entendido una idea suya?

Es cierto que el nivel de entendimiento del receptor es crucial pero será impropio exigir demasiado al que recibe el mensaje sino se tiene clara noción de una “impecabilidad” en la formulación y desarrollo del comunicado.

El primer intento de obtener el triunfo expresivo-interpretativo se hace desde la fuente del comentario y por eso este artículo se empeña y proponer el afinamiento de esta herramienta prodigiosa que es el lenguaje y en él la lógica del enunciado oracional (10).

Una manera entretenida donde se operan forma inconsciente de aprendizaje en el arte expresivo es abocarse a la lectura.

La lectura no sólo desarrolla la comprensión lectora sino que ayuda a eliminar los errores ortográficos aprendiéndose, a su vez, el uso de nexos o conectores apropiados, la riqueza sinonímica y la conformación de las frases de manera natural, sin esfuerzo ni violentando la armonía del total.

Finalmente quien no se expresa bien no se expresa porque, o no se le entiende, o se entiende otra cosa diferente a lo que quiso decir y esto sería el fracaso de la comunicación como trasmisión de ideas y trasferencia de datos.

Aprender a decir lo que pensamos no es ya una cuestión opcional, es un requisito que, como ciudadanos partícipes de la democracia y opinión pública, debemos aprender a dominar como tarea previa al ejercicio de la propuesta social.

(1) Frase que se dice expresó un sabio indígena tras escuchar el mensaje evangelizador cristiano.
(2) La comunicación entiende que hay dos o más participantes, por lo que es un tipo de relación donde se traspasa diversa información hablada o escrita.
(3) El acto comunicativo es cuando se concreta en una comunicación determinada y es la conjugación particular de sus elementos y la diversidad de la información y de la forma de traspasarla lo que la hace imposible de reproducir, dado también el continuo fluir del tiempo y del momento, que variaría siempre el contexto.

(4) El contexto es el conjunto de circunstancias de lugar, de tiempo y de modo donde se desarrolla el encuentro del mensaje emitido y convertido en recibido.
(5) El referente es otro de los elementos infaltables ya que dice de lo que se está hablando.
(6) El canal es también un elemento interviniente en el hecho comunicacional. El canal a través del cual viaja el mensaje puede ser la voz, el teléfono, la TV, un libro, el periódico, etc.

(7) El mensaje es lo que se comunica tal cual el emisor lo expresa.
Recordemos que el código puede ser una lengua, como el español, el inglés, o los pitidos del Morse.

(8) Célebre frase atribuida al prócer de la república Oriental del Uruguay José Gervasio Artigas.

 

[9] Páginas de internet, los artículos de la web, que se han convertido en gestores de cultura cada vez más utilizados. Esto apunta también a un “cada vez  mayor” flujo de usuarios y así también un crecimiento en los compromisos del redactor y de los responsables de las publicaciones de la red. 

 

[10] El enunciado es el contenido textual entre dos pausa, en el habla, y entre dos “puntos”, en el lenguaje escrito. Se llama enunciado oracional cuando éste contiene un verbo conjugado.

 

Acerca de INTEGRACIONISMO

Trabajo en mi pasión, la búsqueda de soluciones y de respuestas. Cuando estas preocupaciones son profundas. Las llamamos metafísica. Cuando hay que inventar una solución práctica, me gusta la ciencia
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