asalto a castillo amurallado


La defensa de las poblaciones ha ido evolucionando al mismo ritmo que se van ingeniando armas más sofisticadas de ataque y que constituyen, en este ámbito, un elemento fundamental en el asedio de las fortificaciones.

Ciudades amuralladas y sitiadas han resistido varios años sin caer.
El derribo de los muros defensores podía acelerarse mediante la acción de las ballestas y las catapultas, así como otros ingenios de derrumbe.

Los invasores podían excavar túneles para ingresar dentro del territorio amurallado o para socavar los cimientos de la edificación y de esta forma permitir el ingreso de las tropas atacantes.

Tal como se observa en este video, el asalto a la fortificación, contiene varios elementos de combate en simultáneo.

Adelantados, los arietes, encargados de abrir brechas en las murallas podían ser transportados en carros.

Otra forma de utilizarlo contra los muros de piedra era colgando el tronco con su cabeza metálica de dos torres trabsportables y lugo hacerlo oscilar una y otra vez, debilitando y rompiendo por fin la muralla.

Así iban estos ingenios con los de infantería y los que intentan medios de ascenso para trepar los muros.

Más rezagadas, traidas en carro o armadas en el lugar, las catapultas, con un alcance de 500 metros, disparaban piedrones de hasta 25 kilogramos de peso. La onagra fue muy apreciada entre las catapultas más potentes.

Los ataque de las ballestas son siempre más débiles pero compensan su corto alcance mediante su precisión. Lanzan proyectiles no mayores a 1/2 kilo y tienen un alcance útil de unos 250 metros pero es más fácil dar en el blanco.

En el asedio a una fortificación los atacantes buscan acceder al interior de variadas maneras.

Pudiendo usar escaleras, como en este ejemplo.

Los ejércitos atacantes usaron también garfios atados en el extremo de sogas, para engacharse arriba y trepar por ellas; grúas transportadoras de contingentes y, por supesto, desde alguna distancia, se lanzaban las flechas incendiarias.

Respecto a la defensa, se conoce que los arqueros, apostados en lo alto de las torres y dentro de las mismas, podían generar una lluvia de saetas mortíferas.

También se usaba el Caballo de Frisa, troncos con púas en su entorno, que se lanzaban rodando contra los agresores.

Se repelía a los enemigos que llegaban al pie de la muralla mediante el vuelco, desde arriba, de agua, vinagre o aceite hirviendo.

Los fosos cabados alrededor de un fuerte podían llenarse de agua para hacer más peligroso su cruce, mientras que los puentes eran retirados en tiempos de guerra.

Otros muchos elementos intervienen: torres de asedio móviles, diferentes tipos de armas, divisiones castrenses especialidades varias, armaduras, construcciones de las edificaciones, cargos militares, chamanes o magos, constructores, etc. pero esto ya es materia de otro artículo que continue con esta atemporal temática de los juegos de rol.

¿Sabes cuál es la cárcel más extraña del mundo? Visita esta página y encontrarás una rtículo del autor sobre este tema http://www.revistademocracia.com/sociedad/la-carcel-mas-curiosa-del-mundo

Acerca de INTEGRACIONISMO

Trabajo en mi pasión, la búsqueda de soluciones y de respuestas. Cuando estas preocupaciones son profundas. Las llamamos metafísica. Cuando hay que inventar una solución práctica, me gusta la ciencia
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